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Volviendo a las soft skills… El empleador ideal

Como hemos comentado en numerosas ocasiones, el sector del empleo doméstico es un sector especial. En cualquier otro ámbito se puede decir: “lo que pasa en el trabajo, se queda en el trabajo”. Nuestro hogar es nuestro fortín. Nos ofrece un entorno confiable, seguro y estable en el que compartir las alegrías o en el que curarnos las heridas del día a día.

Lo que le da esa característica tan especial al empleo doméstico es precisamente que la relación laboral se desarrolla dentro de ese “búnker inexpugnable” que es nuestro hogar. Por eso la presencia de la empleada doméstica debe aportar tranquilidad, paz y estabilidad en nuestro ámbito familiar.

En una relación laboral siempre hay dos partes

En un post anterior hablamos de las soft skills (o cualidades personales) que deben tener las empleadas de hogar que quieran brillar en su profesión. Pero… ¿Es suficiente con una excelente empleada doméstica para que la relación laboral sea exitosa? La respuesta es no. Como en cualquier trabajo, el éxito depende de dos factores: la profesionalidad del trabajador y la capacidad de su jefe (en este caso de su empleador) de ejercer como tal para orientar, integrar y motivar al empleado.

En Colaboral Hogar nos gusta aplicar las técnicas que se aplican en las empresas para la gestión de los recursos humanos en el área del empleo doméstico. Entendemos que las cualidades (soft skills) que hacen que un jefe sea un gran jefe en una empresa, son perfectamente aplicables al sector del empleo doméstico.

La nueva tendencia en la gestión de personal se basa en una idea fundamental: Los trabajadores no son autómatas, tienen ideas propias, con ansia de formación y de asunción de responsabilidades en su área de influencia. Es fundamental por tanto fomentar su buen hacer, creatividad y proactiviad. Hay que motivarle con constantes retos. Y hoy en día, esa es labor del director de un departamento, del director general, del presidente o del… empleador de una empelada de hogar.

Soft skills necesarias en los empleadores

Para conseguir esta motivación e implicación necesaria en las empleadas de hogar, veamos qué soft skills creemos que son necesarias en el empleador:

 

  • HONRADEZ. Es fundamental que empleador cumpla con la normativa vigente que regula el régimen especial de empleadas de hogar. Lo que implica: Fijar un salario justo (nunca por debajo del salario mínimo interprofesional), dar de alta a la empleada, cumplir con los descansos estipulados, etc

 

  • RESPETO Y EMPATÍA. Debemos entender que, aunque para nosotros nuestro hogar es nuestro tesoro más preciado, para la empleada de hogar es un lugar de trabajo. La implicación con el entorno que al empleador le surge de forma natural por su vínculo emocional,  debe nacer en la empleada con motivación, confianza, respeto e integración.

 

  • AUTORIDAD. El poder te lo otorga el puesto, es inherente al cargo por el mero hecho de poder despedir a una empleada. La autoridad te la ganas con tu comportamiento, nace de la voluntad del otro de otorgarte la capacidad de ser su ejemplo y modelo a seguir.

 

  • COMUNICACIÓN EFICAZ. Para esto es necesario hacer gala de ciertas herramientas sin las cuales, el efecto en la comunicación será, no solo poco efectivo, sino pernicioso. Indagar los intereses de la otra parte (preguntas abiertas, clima de suficiente confianza, muestras de interés), recursos para controlar las emociones propias y ajenas (empatía, usos correctos del lenguaje, firmeza y serenidad, etc), legitimar los intereses «del otro» (escucha activa) para finalmente tener credibilidad, autoridad y atractivo hacia tu interlocutor.

Un consejo: Cuando hay que decir algo que se debe mejorar o que no está funcionando bien es hacer un “sándwich” con cosas que sí que están funcionando para rodear lo que se debe mejorar. Es decir, empezar y terminar con cosas que se hacen bien. Si se dicen 10 cosas y nueve son buenas y una es mala, al final la sensación que deja la conversación es que la calificación del desempeño de la trabajadora es muy satisfactoria. Si sólo se dice lo malo solamente aportaremos desmotivación.

 

  • DELEGAR: ENSEÑAR Y DEJAR HACER. El empleo doméstico es un trabajo duro que necesita actitud positiva, motivación y compromiso. En el mundo empresarial y en el doméstico, no hay nada que motive más a un trabajador que lo siguiente: enseñar y dejar hacer. Una vez que hemos comunicado a la empleada las tareas que esperamos que realice es el momento de enseñar cómo hacer esas tareas para alcanzar los resultados esperados. Si no decimos lo que esperamos de alguien ¿podemos esperar que obtenga los resultados que queremos? Una vez que la empleada de hogar sabe lo que tiene que hacer y cómo lo tiene que hacer, hay que dejar que lo haga sin entrometernos constantemente, reenfocando las tareas en caso de necesidad y fijando bien los objetivos a alcanzar.

 

  • FLEXIBILIDAD y COMPRENSIÓN. Tanto los empleadores como las empleadas domésticas son personas y, como tal, todos tienen días mejores y peores. Establecer unos vínculos y cauces adecuados para la comunicación puede hacer que se interpreten y gestionen mejor los malos momentos de cada uno.

 

Desde Colaboral Hogar nuestra misión fundamental es mediar en la relación entre empleadas y empleadores para conseguir la armonía en esta relación bidireccional que sabemos nunca es fácil de gestionar. Cuenta con nosotros y te asesoraremos en lo que necesites.

 

 

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