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Si cuidas, cuídate

Si eres cuidador o conoces a alguien que lo sea sabrás que la atención y cuidado constante durante las 24 horas los 365 días al año es una labor muy dura para la que nadie está preparado. Si estas circunstancias se mantienen a lo largo de un cierto tiempo llevarán al cuidador a un estado de agotamiento físico y emocional que le hará sentir sobrepasado.

Se ha descrito esta situación como síndrome de sobrecarga del cuidar o, como popularmente se denomina, “síndrome del cuidador quemado”. Se manifiesta con síntomas como un cansancio persistente, problemas para conciliar el sueño, irritabilidad, aislamiento social, entre otros.

Sin duda, esta condición supone un riesgo para la salud del cuidador y afecta también a la atención prestada. Un cuidador que no está sano no podrá cuidar adecuadamente. Por ello, creemos que es fundamental poder contar con “respiros” que ayuden a las familias a cuidar de los suyos sin dejarse la salud por el camino.

Desde Colaboral Hogar podemos ser el enlace entre cuidadores y familias con personas a su cargo. Seleccionamos a la persona que mejor se adapte a vuestras necesidades para que podáis disfrutar plenamente de la compañía de vuestros familiares.

Decálogo para cuidadores

Os proponemos un decálogo para poder asumir el rol de cuidador de la mejor manera posible:

  1. Aprende a pedir ayuda. Es el primer paso para evitar caer en el “síndrome del cuidador quemado”.
  2. Déjate ayudar. Confía en profesionales de confianza para poder ofrecer el mejor cuidado posible.
  3. Cuídate: Mantén una alimentación saludable, practica ejercicio de manera regular, duerme las horas necesarias y reserva tiempo para socializar.
  4. Mímate. No renuncies a vivir también facetas en tu vida que te permitan desconectar como cenar fuera, bailar, escuchar música…
  5. Vigila tu salud. Visita al médico cuando sea necesario y déjate asesorar en temas de salud y prevención.
  6. No te sientas culpable. Tienes derecho a tomarte tiempo para uno mismo y descansar.
  7. Organízate. Poder planificarte el día a día te ayudará a poder seguir dedicando tiempo a otras facetas de tu vida como hobbies o deporte.
  8. Expresa tus sentimientos. Aprende a decir lo que sientes a algún confidente (un familiar o un amigo) con quien puedas desahogarte.
  9. Busca el lado positivo de la situación. La experiencia de ser cuidador puede ayudarte en tu crecimiento personal o incluso a conectar aún más con la persona a quien cuidas.
  10. Practica técnicas de relajación. Cuidar a una persona enferma o que requiere de cuidados constantes puede mermar nuestra paciencia. Por ello actividades como el yoga, tai-chi o la meditación pueden ayudarte.

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