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Las mafias también afectan a cuidadoras y empleadas domésticas

Sentada a primera hora en la oficina, café en mano, dispuesta a dar un repaso a la actualidad y me encuentro con el siguiente titular: “El macabro negocio de las mafias de ‘esclavas Covid’ que cuidan a ancianos con miedo a las residencias”. Se acabó mi momento relax, se me atragantó el café… ¿Hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano?

Inmigrantes sin papeles: el perfil de las víctimas

“Jóvenes latinoamericanas son traídas ilegalmente para trabajar como empleadas y cuidadoras domésticas en un negocio al alza. Viven sin agua corriente ni calefacción y les roban hasta el 85% de su salario”. Continuaba el artículo. Un “modus operandi” propio de las más duras mafias de prostitución. Hace un par de años la policía detuvo a un clan familiar nicaragüense dedicado a esto mismo. Jóvenes sin recursos en países latinoamericanos y una promesa de una vida mejor en España. Una vez aquí la realidad era bien distinta. Se encuentran con una deuda impagable, con intereses abusivos y unas condiciones de vida infrahumanas. Como ejemplo, si les duele la cabeza y quieren tener acceso a un paracetamol, deben pagar 30 euros (cuando cuesta poco más de 1 euro la caja de 40 pastillas en la farmacia).

Parece que estos nicaragüenses fueron pioneros en un negocio que ha visto cómo la crisis sanitaria le ha dado alas por la magnitud de su impacto en las residencias de ancianos. El miedo de los ancianos y sus familiares a la situación en las residencias sumadas al terror de las esclavas sudamericanas, amenazadas de muerte (ellas y sus familiares), hace que la situación sea un “cóctel molotov” que sólo puede acabar en lo peor. Por desgracia, ya había casos de explotación laboral de cuidadoras anteriores a la crisis por lo que no es algo circunstancial.

A lo largo de la historia, momentos tan dramáticos como el que hoy estamos viviendo ponen a prueba el espíritu del ser humano. En los 8 meses que llevamos peleando contra la pandemia hemos podido ver multitud de héroes anónimos que, con su implicación, coraje y ejemplo, están haciendo posible que el mundo siga girando, con mucho sufrimiento, pero girando al fin y al cabo. Por desgracia, toda cara tiene su correspondiente cruz y, en párelo al maravilloso ejemplo de nuestros “héroes”, surgen los villanos. Gente sin escrúpulos que aprovecha cualquier ocasión para sacar tajada de la debilidad de otros.

Apostemos por un empleo regulado, digno y justo

Desde Colaboral Hogar queremos animar a todas las familias a que se tomen muy en serio la contratación de las personas que van a cuidar de lo más importante que tenemos: nuestras familias y nuestros hogares. Apoyarse en un servicio profesional en la selección de estas cuidadoras posibilita que se cumplan todos los requisitos legales. Así, tanto empleadores como empleadas, podrán ser tratados con dignidad, respeto y con todas las garantías de seguridad jurídica necesarias para el buen desarrollo de la relación laboral.

 

 

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