fbpx

La importancia del ejercicio físico para nuestros mayores

El cuerpo, al igual que la mente, necesita ejercitarse a lo largo de toda la vida y, cuando nos hacemos mayores, el hábito de la práctica de ejercicio físico resulta esencial para un envejecimiento saludable.

La condición física previa de nuestros mayores determinará su rutina de ejercicios

Como ya os comentamos en otro post, podemos dividir a las personas mayores en función de su condición física.

Por un lado, hablamos de personas mayores activas o muy activas (que han realizado ejercicio a lo largo de su vida y siguen manteniendo un buen nivel de forma física y movilidad) y, por otro lado, las personas mayores frágiles o con limitaciones (que han perdido cierto nivel de autonomía y requieren de ayuda para algunas actividades cotidianas). En éste último caso, es especialmente importante mantener una actividad frecuente, adaptada a sus dificultades, para evitar un deterioro prematuro.

Los beneficios del ejercicio físico

Existe mucha literatura científica que demuestra el beneficio de la actividad física en las personas de todas las edades:

  • Disminución del riesgo de cardiopatías
  • Mejora de la tensión arterial
  • Reducción del riesgo de padecer diabetes tipo II
  • Contribuye a mantener un peso adecuado
  • Aumento de la densidad ósea (ayuda a la prevención de caídas y el dolor de los procesos degenerativos asociados a los huesos)
  • Frena la atrofia muscular
  • Prevención de algunos tipos de cáncer como el de colon o el de mama.
  • Facilita el sueño
  • Previene la depresión

En definitiva, todos estos beneficios se traducen en una disminución de la mortalidad y una mejora de la calidad de vida.

Lo ideal, como es lógico, es instalar los buenos hábitos de vida, como el deporte, desde bien pequeños y no abandonarlos nunca.

Es importante encontrar una actividad que logre motivar a los mayores

Para garantizar que nuestros mayores asumen el ejercicio como una rutina diaria, es importante que encuentren motivación. Muchas veces ayuda el hecho de convertir la actividad física en un acto social. Por ejemplo, salir a trotar con amigos (si las personas se encuentran en forma o están habituadas a este hábito deportivo) o simplemente quedar para caminar.

La clave es combinar ejercicios que trabajen la resistencia, la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad.

Queremos rescatar una guía muy útil de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. En ella se detallan diferentes tipos de ejercicios en función de las áreas que se desea ejercitar: resistencia (fortalece la función cardiovascular), fuerza (previene el deterioro muscular), equilibrio (ayudan a prevenir caídas) o flexibilidad (ayudan a mantener la elasticidad). Además, se recomiendan actividades para mejorar determinadas enfermedades habituales en nuestros mayores.

Resulta muy útil establecer una tabla semanal de ejercicios que permitan trabajar las áreas mencionadas de manera alterna. Por ejemplo, alternando siempre resistencia con otra destreza como habilidad, otro día, resistencia y equilibrio, y así durante toda la semana.

 

Comparte en tus redes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Descubre otras entradas del blog

llámanos 966377711