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Este verano cuídate y cuídalos

La llegada del verano, con la cercanía de las vacaciones, la prevalencia de la luz y el sol y los días más largos, influye positivamente en nuestro estado de ánimo pero también nos trae el calor y todos los riesgos asociados a las altas temperaturas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Mundial de Meteorología (OMM), no hay una definición exacta de ola de calor, sin embargo, como definición aceptada por todos se entiende como un periodo inusualmente caliente y seco o caliente y húmedo que se inicia y termina de forma abrupta, con una duración de por lo menos dos días a tres días, con un impacto discernible en los seres humanos y los sistemas naturales. Valga un toque de humor y una costumbre muy española como la exageración para afirmar que, los que vivimos en la provincia de Alicante, lo anterior equivale al periodo de julio y agosto los años frescos, y, con junio y septiembre de regalo adicional, los años en los que el calor aprieta más.

El riesgo de las olas de calor

Bromas aparte, después de la mega ola de calor que afectó a 16 países de Europa en 2003 que, según la OMS, causó cerca de 70.000 muertes, quedó en evidencia el riesgo que las olas de calor suponen para la salud. Según las mismas fuentes, entre los años 2003 y 2018 se ha observado un incremento de la magnitud, duración e intensidad de las olas de calor a nivel global. Así que, hay disfrutar del verano pero con precaución y siguiendo las recomendaciones de los expertos para lidiar con el calor y evitar disgustos, sobre todo en el caso de los mayores y los niños.

Al final todo se trata de que el cuerpo esté bien hidratado y “fresquito”:

Según la OMS, el calor del cuerpo humano se pierde en el ambiente como consecuencia de:

  • Radiación (similar a la de una estufa), por medio de la cual el cuerpo pierde calor frente a un ambiente de temperatura menor a 20ºC
  • Convección, debida a la circulación de agua (ducha fría) o aire (proveniente de un ventilador) en contacto con la piel.
  • Conducción, mediante de objetos más fríos en contacto directo con la piel.
  • Evaporación del sudor o respiración.

Personas vulnerables y factores de riesgo

Nadie se libra de los efectos de las olas de calor pero las personas en los extremos de la vida, recién nacidos, niños y ancianos, personas con enfermedades crónicas o en situación de discapacidad, están en mayores condiciones de vulnerabilidad ante los efectos del calor extremo. Si estás al cuidado de algún familiar o eres una empleada de hogar con personas a cargo, es recomendable que sigas estas recomendaciones del Ministerio de Sanidad:

  • Niños menores de 4 años. Cuida que beban mucho líquido, refréscales con frecuencia y vísteles con ropas claras y ligeras. No los dejes nunca solos en un vehículo al sol.
  • Ancianos o personas dependientes. Pueden tener dificultades en adoptar medidas protectoras. Los ancianos tienen reducida la sensación de calor y por lo tanto la capacidad de protegerse, existiendo un paralelismo entre la disminución de la percepción de sed y la percepción del calor. Hay que comprobar que esté siempre hidratado y garantizar que beba abundantes líquidos aunque no tenga sed.
  • Personas con enfermedades crónicas o que toman medicación. Es importante que sigan con su medicación habitual, que no se automediquen y que consulten a su médico sobre las medidas complementarias a adoptar en su caso.

Recomendaciones generales

No te olvides de que para cuidar hay que cuidarse, así que ahí van unas recomendaciones que propone el Ministerio para la población en general:

  • Mantente ligero y fresco:
    • Bebe frecuentemente agua o líquidos sin esperar a tener sed, salvo si hay contraindicación médica.
    • Evita las bebidas alcohólicas, las muy azucaradas, el café y el té.
    • Haz comidas ligeras que te ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos…).
    • Refréscate con una ducha o, simplemente, mójate.
  • En el exterior, protégete del sol:
    • Busca la sombra, cúbrete la cabeza, usa ropa ligera y de color claro y un calzado fresco, cómodo y que transpire.
    • Cuida tu piel con protectores solares adecuados y utiliza gafas con filtros ultravioleta.
    • Reduce las actividades físicas intensas al aire libre durante las horas más calurosas del día y, en su caso, extrema las precauciones.
  • Recomendaciones en el hogar:
    • Baja las persianas cuando el sol incida directamente sobre las ventanas y no las abras cuando la temperatura exterior sea alta.
    • Refresca el ambiente con ventiladores o sistemas de refrigeración, siempre con un uso racional de los mismos.

 

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