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Consejos para evitar la deshidratación en las personas mayores

En un post anterior os contábamos unos consejos para evitar un golpe de calor y en esta ocasión profundizaremos sobre la deshidratación. Un problema de salud que afecta especialmente a niños y personas mayores, especialmente durante la época estival.

Diferencias entre golpe de calor y deshidratación

En ambos casos, el exceso de calor puede ser el desencadenante, pero los síntomas y tratamientos difieren.

El golpe de calor se produce por un mal funcionamiento de los centros reguladores de la temperatura corporal. Sus síntomas incluyen piel caliente y enrojecida, falta de sudoración, pulso fuerte, dificultad respiratoria, dilatación de las pupilas, temperatura corporal alta, mareos y/o pérdida de consciencia.

En cambio, la deshidratación es el resultado de una excesiva pérdida de líquidos que desencadena un desequilibrio electrolítico en nuestro cuerpo.  Manifiesta signos de alarma que pueden ser piel pálida y húmeda, pulso débil, orina muy concentrada y de olor fuerte, dolor de cabeza, agotamiento, inapetencia, vómitos o somnolencia.

¿Por qué afecta especialmente a las personas mayores?

El principal factor es la disminución de la sensación de sed en las personas de avanzada edad. Además, la pérdida de la masa magra (del músculo) es mayor por lo que se reduce la cantidad de agua total de nuestro organismo.

A este hecho se une otro factor importante que es la pérdida de capacidad de los riñones de filtrar y eliminar sustancia de desecho. Esto hace que tengan que orinar más para eliminar la misma cantidad de toxinas y hay un consiguiente aumento de pérdida de agua.

Finalmente, muchos medicamentos pueden favorecer la deshidratación (diuréticos, laxantes, etc.) ya que suelen producir una pérdida de líquidos.

¿Cómo actuar en caso de deshidratación?

Es fundamental aportar los líquidos y sales necesarias para recomponer el equilibrio de líquidos de la persona afectada incluyendo sales (añadiendo una cucharadita de sal en un litro de agua) o tomando bebidas isotónicas alternadas con agua.

En casos de deshidratación severa se requerirá la hospitalización de la persona para que puedan intervenir los especialistas si fuera necesario.

Consejos para prevenir la deshidratación en nuestros mayores

  • Aumentar la ingesta de agua y otros líquidos. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología recomienda un consumo de un par de litros al día ( 1 vaso y media con las comidas y de 4 a 6 vasos durante el resto del día.
  • No esperar a tener sed para beber. Cuando aparece la sed ya se ha desencadenado el proceso de deshidratación en el cuerpo.
  • Tener el agua en un lugar visible y accesible en todo momento para favorecer su consumo constante durante toda la jornada.
  • Consumir frutas y verduras ricas en agua. Las frutas veraniegas son ideales por el gran porcentaje de agua que contienen: melón, sandía, cerezas, ciruelas… y vegetales como zanahorias, pepino, lechuga, etc.
  • Evitar o limitar al máximo la ingesta de alcohol ya que éste inhibe la hormona responsable del equilibrio hídrico de nuestro cuerpo.

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