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10 consejos para mantener tu cerebro joven

Desde el 2014, cada 22 de julio, se celebra el Día Mundial del Cerebro, impulsado por la Federación Mundial de Neurología. Esta efeméride nació con el objetivo de concienciar sobre la importancia de este órgano y la capacidad de la prevención para evitar enfermedades que pueden deteriorarlo.

La relevancia de la masa cerebral contrasta con su reducido tamaño si lo comparamos con el resto del cuerpo (2 % de la masa corporal total) pero es un gran consumidor de energía pues consume cerca del 25 % de la glucosa del cuerpo.

La importancia de la prevención

Según la Fundación del cerebro las enfermedades neurológicas son las causantes del 19% de las muertes que se producen anualmente en nuestro país, lo que implica el fallecimiento de 78.000 personas.

El cerebro es imprescindible para relacionarnos con el mundo: sentir, amar, pensar… y tiene una capacidad maravillosa que se denomina “neuroplasticidad” que permite adaptarse a nuevas situaciones, nuevas realidades. Por ejemplo, cuando existe una lesión cerebral se establecen nuevas conexiones para compensar los daños existentes. Es decir, está en continuo proceso de aprendizaje y adaptación. Por ello, la prevención es una opción fundamental para prevenir su deterioro.

Aunque sabemos que la eterna juventud no existe, sí que podemos ralentizar el envejecimiento. Por ello, te animamos a seguir estos consejos para mantener una excelente salud cerebral a cualquier edad.

  1. Mens sana in corpore sano. Ya hemos indicado en numerosas entradas de este blog que un estilo de vida activo es clave para retrasar el envejecimiento y gozar de calidad de vida. La práctica regular de ejercicio incrementa nuestra frecuencia cardíaca, esto, a su vez, aumenta la cantidad de oxígeno que llega a nuestro cerebro, ayudándole a la creación de células cerebrales. Además, la actividad física tiene un efecto antidepresivo.
  2. Sigue una dieta saludable y evita malos hábitos. Como se suele decir, “somos lo que comemos” por lo que debemos priorizar alimentos con un alto valor nutricional (frutas, verduras, carnes, pescados) y evitando sustancias nocivas como el alcohol, el tabaco y los productos ultraprocesados o alimentos con exceso de sal y azúcar. Estas últimas se relacionan con elevado riesgo de accidentes cerebrovasculares, de ahí la importancia de limitar su consumo.
  3. Despierta tu curiosidad. Nuestro cerebro necesita que le aportemos estímulos para desarrollarse y mantenerse activo. Tener temas de interés o hobbies nos ayudan a estar al día, motivados y con una mente en plenas capacidades.
  4. Aprende sin importar la edad que tenas. La mejor forma de “retar” a nuestro cerebro y mantenerlo “despierto” es, por ejemplo, aprender un idioma nuevo, tocar un instrumento o viajar.
  5. Fomenta las relaciones sociales y afectivas. Somos seres sociales y el aislamiento puede traducirse en el desarrollo de trastornos depresivos. El mantenimiento de vínculos emocionales (eso sí positivos, huyendo siempre de relaciones tóxicas), nos ayuda a protegernos frente a la demencia y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
  6. Desconecta de vez en cuando y relájate. En la sociedad actual el estrés azota nuestras vidas y debemos aplicar técnicas que nos permitan mitigarlo y bajar el ritmo de nuestra actividad cerebral y física. Actividades como practicar yoga, meditación o ejercicios de relajación.
  7. Practica el brain training. Hay muchas actividades que practican la memoria, la concentración, el pensamiento lógico y favorecen las conexiones neuronales. Hay toda una lista de posibilidades: ajedrez, los crucigramas, sudokus, sopa de letras, autodefinidos, puzzles, juegos de memorización, leer…
  8. Deja que tu cuerpo descanse adecuadamente. Disfrutar de un buen descanso nocturno de calidad cada noche es la mejor medicina para nuestro cuerpo y nuestro cerebro. Durante el sueño se restauran funciones relacionadas con el aprendizaje y la memoria.
  9. Protege tu cabeza de lesiones. Cuando se practiquen actividades que puedan tener riesgo de impacto en la cabeza, debemos usar elementos de protección adecuados, como el uso de casco cuando montamos en bicicleta. Los golpes en esta zona implican un alto riesgo de deterioro cognitivo
  10. Trabaja la capacidad de concentración. Se ha puesto muy de moda el mindfulness (un estado de atención centrado en un pensamiento o sentimiento). La práctica habitual de esta técnica puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, evitar el insomnio, mejorar la memoria y favorecer la creatividad.

No olvidemos que el cerebro es ese “director de orquesta” de nuestro cuerpo y se merece todos los cuidados que podamos darle.

 

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