Abuelos mimadores versus abuelos cuidadores.

Abuelo paseando con nieto

Hoy más que nunca debemos acertar con la empleada que entra en nuestro hogar y establecer una relación de gran confianza que nos aporte seguridad y tranquilidad.

Hace años, nuestras abuelas y muchas de nuestras madres tenían como profesión ser amas de casa. Llevaban a gala el que su labor diaria fuese cuidar y atender las necesidades de su familia. Cuando de niño llegabas a casa siempre estaba tu madre esperando con la merienda y te perseguía por el pasillo para que te sentases a hacer los deberes. Estas mujeres habían renunciado a una vida profesional, más o menos exitosa, por entregarse en cuerpo y alma a su familia.

Hoy en día uno se pregunta cómo era posible sobrevivir con un solo sueldo en casa. Familias de dos, tres o cuatro hijos eran muy habituales hace unos años. Mamá era ama de casa y papá trabajaba en una empresa e ingresaba una nómina digna todos los meses. La familia típica española (modelo familia Alcántara en la televisa serie “Cuéntame”) vivía en una casa de su propiedad, tenía un coche e incluso en muchas ocasiones se podía estirar el sueldo para irse en verano de vacaciones a la playa. En los tiempos que corren eso es impensable. ¿Qué ha cambiado? ¿Ha sido la mujer la que ha decidido lanzarse al mercado laboral en busca de un desarrollo profesional que ahora estaba al alcance de su mano? ¿Ha sido la sociedad la que ha obligado a la mujer a reivindicarse en este sentido? ¿La que ofrece igualdad de oportunidades? ¿Ha sido el encarecimiento de la vida la que obliga a tener dos sueldos? No lo sé. El hecho es que la mujer de hoy es una mujer trabajadora, una mujer formada y con muchas ganas de crecer y desarrollarse profesionalmente.

En una o dos generaciones la mujer ha sido capaz de dar la vuelta a la tortilla. Ha peleado por sus derechos de desarrollo profesional y se ha hecho imprescindible en la sociedad laboral actual. Pero, durante todo este vertiginoso cambio… ¿Hemos sabido digerirlo? ¿Se ha adaptado la sociedad a esta nueva situación? ¿Cómo queda la familia ante este nuevo papel de la mujer? ¿Ha sabido el hombre cubrir el hueco que ha dejado en casa? ¿Es un cambio que el Gobierno haya sabido acompañar con nuevas leyes, beneficios sociales o fiscales, para proteger a las familias? ¿Si no es el gobierno… quien vela por las familias una vez que la madre, ha cedido parte de su tiempo en favor de su desarrollo profesional?
Yo tengo la respuesta a esta última pregunta. Sólo hay que darse un paseo por los parques después del cole o ir a las paradas de autobús. LOS ABUELOS son los grandes héroes olvidados de esta nueva sociedad. Sin su gran dedicación diaria a la familia nada sería posible.

COLABORAL HOGAR nace en la provincia de Alicante con el fin de dar servicio a las familias que no tengan la suerte de tener cubiertas todas las necesidades domésticas, seleccionando y formando empleadas de hogar.

Ante esta situación, y para alivio de estos cansados abuelitos, COLABORAL HOGAR nace en la provincia de Alicante con el fin de dar servicio a las familias que no tengan la suerte de tener cubiertas todas las necesidades del hogar, seleccionando y formando empleadas domésticas.
Hace años, el servicio de las empleadas del hogar era un apoyo a las amas de casa. En los hogares había una directora de orquesta que llevaba la batuta diaria de las tareas domésticas e iba organizando los quehaceres de la mano de la asistenta. Así mismo, cuando la empleada doméstica tenía como dedicación principal el cuidado de un anciano, había un apoyo y supervisión permanente del ama de casa. Hoy la relación con las empleadas del hogar ha cambiado. En muchos casos depositamos en sus manos una gran parte de la seguridad y del bienestar de nuestras familias.

Hoy más que nunca debemos acertar con la empleada que entra en nuestro hogar y establecer una relación de gran confianza que nos aporte seguridad y tranquilidad. Pero no es fácil. Es un sector poco profesionalizado, con una imagen muy deteriorada y una altísima rotación en la contratación y con una gran insatisfacción, tanto en la parte contratante como en la propia empleada de hogar. Los límites en la relación con la empleada son difusos y las funciones no suelen estar claras. No debemos olvidar que, al fin y al cabo, estamos ante una relación laboral, aunque es cierto que se desarrolla un entorno personal.

En COLABORAL HOGAR Alicante creemos en la profesionalización del sector y de la relación empleada – empleadora. Creemos que es imprescindible establecer claramente las funciones de las empleadas domésticas, tener paciencia en el comienzo para dejar tiempo a la adaptación conjunta, formar a la empleada del hogar y exigir una gran actitud en su trabajo. El empleador debe entender que “por el hecho de pagar, no vale todo” y la empleada nunca debe abusar de su posición de fuerza por la dependencia de la familia a su figura y la estabilidad que proporciona. En fin, debemos crear un entorno laboral basado en el respeto y la confianza, entendiendo que ambas partes son componentes necesarios de un equipo que debe vigilar y asegurar la atención, la seguridad y el bienestar de todos los integrantes de la familia.

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